martes, 31 de agosto de 2010

¡Vamos, Rafa!

24 años. Número 1 del mundo. Ocho títulos de Grand Slam. 18 Masters a sus espaldas (el que más tiene de la historia). Poco más se puede decir de un tenista con Rafa Nadal. Profesional como él solo, afronta a partir de este martes el único reto que le queda por superar: ganar el US Open. Es el único grande que le queda para llenar sus vitrinas y está convencido de que puede llevárselo a casa.

No lo va a tener fácil. El estreno contra el ruso Gabashvili no debe poner en problemas al mallorquín, pero un poco más adelante se tiene que enfrentar a grandes sacadores como Istomin o Kohlschreiber. Además, presumiblemente Ljubicic sería su rival en cuarta ronda y Ferrer o Verdasco serían el obstáculo de cuartos de final. Luego vendría Murray para una gran semifinal y la soñada final contra Federer. Todo… si salen las previsiones, claro. Algo que nunca suele ocurrir en el mundo de la raqueta.

El de Manacor está en un buen momento. Después de la gran temporada de tierra, conquistó sin demasiados problemas Wimbledon. Ahora, en la superficie que menos le gusta, la pista rápida, ha llegado a semifinales en Toronto y a cuartos de final en Cincinnati.

El año pasado llegó a Flashing Meadows con los mismos resultados, pero con muchas molestias. Y lo acabó pagando en semifinales contra un Juan Martín del Potro que acabaría llevándose el título. Este año no estará el argentino, que lleva toda la temporada ausente por una lesión en su muñeca. Será un impedimento menos para Nadal, pero que nadie se piense que la victoria será un camino de rosas. Que no debemos acostumbrarnos a que Rafa gane siempre, porque no es nada fácil lo que está haciendo, y que pierda de vez en cuando es normal.

lunes, 30 de agosto de 2010

Necesita tiempo

Ya han empezado las críticas. No han tardado mucho. Pese a ser el gran José Mourinho, le están cayendo palos por no haber ganado en su primer partido liguero con el Madrid. Y es que el portugués es diferente en muchos ámbitos, pero en ese no puede serlo. El Real Madrid machaca a sus entrenadores, sin piedad alguna y si ganan lo habrán hecho los jugadores, mientras que si no lo hacen… mejor que se escondan en el banquillo.

Todos los entrenadores que han llegado al equipo blanco han pedido un tiempo de margen de 100 días para adaptarse al equipo. ‘Mou’ no. El portugués cree que puede dominarlo mucho antes, aunque el equipo no haya respondido en su debut oficial. Durante la pretemporada, el Madrid ha ofrecido siempre dos caras: una buena y una mala. Y ayer, en Son Moix, volvió a hacer lo mismo. El equipo estuvo bien plantado, dominando el balón, pero no acababa de encontrar toda la verticalidad que necesitaba.

Lo mejor del partido fue ver el descaro de un chaval como Canales. Con 19 años, se echó el equipo a sus espaldas en la primera parte y, aunque la camiseta del Madrid pesa mucho más que la del Racing, no se le notó que era su primer partido oficial con el Madrid. Dice mucho esto para el futuro sobre un jugador que está respondiendo a todas las expectativas que se han creado a su alrededor. Lo peor fue la lesión de CR9. Se notaba durante el partido que el portugués no estaba en condiciones, pero no se esperaba que fuera por una lesión. Ahora, habrá que esperar a ver qué dicen las pruebas y confiar en que Queiroz no le convoque para jugar con su selección.

El Madrid dejó cosas buenas y cosas malas. El hecho de dejarse dos puntos en Mallorca no es buena señal para el futuro. Sobre todo porque el Barcelona ha empezado la temporada tan bien como acabó la anterior y si el Madrid se deja muchos puntos en el periodo de adaptación de Mourinho se puede decir adiós muy pronto a la liga.

lunes, 23 de agosto de 2010

Serios candidatos

Foto: Kike Rincón
España es campeona del mundo. Y también campeona de Europa. Y por tanto merece el respeto del baloncesto mundial. Por eso, la selección de Estados Unidos decidió jugar contra nosotros un partido en Madrid. Eran conscientes de que era el mejor rival al que se podrían enfrentar. Sabían de sobra que no sería un partido nada fácil y que era la mejor forma de ver realmente el nivel que llevaban de cara al Mundial.

Y al revés también. La FEB hizo muy bien en plantear la posibilidad de jugar contra Estados Unidos. Ya no sólo por el espectáculo de llenar la Caja Mágica para ver un partido de tal calibre, sino para preparar el campeonato ante un rival digno. Cierto es que el partido se jugaría en casa y con árbitros españoles, pero Estados Unidos siempre será Estados Unidos.

Y en el partido España demostró que está a la altura de los de las barras y estrellas. El mal llamado Dream Team (sólo hubo uno, el de Barcelona 92) sólo pudo ganar de un punto a los hombres de Scariolo. Y eso que España no jugó bien. La selección empezó jugando muy mal y en el descanso sólo había anotado 33 puntos. Pero los jugadores salieron con otro aire en la segunda mitad. Algo había pasado en el vestuario, porque no fue el mismo equipo el que saltó a la cancha.

Marc, Navarro, Rudy y Ricky tiraron del carro. Saben perfectamente que, ante la ausencia de Pau Gasol, son ellos los que tienen que servir de referente al equipo. Y a ellos se tenía que unir José Manuel Calderón, pero una inoportuna lesión le ha dejado fuera del Mundial. Mediada la segunda mitad, el NBA de los Raptors se quejó de su muñeca y optó por retirarse. Hoy se confirmaba que no podría jugar el campeonato y que su puesto lo ocupará Raúl López.

Es un serio revés para la selección. Pero Raúl puede ocupar perfectamente el lugar que deja libre el extremeño. Ahora es el momento de reivindicación para Ricky Rubio. Es su momento. Va a ser el base titular y tiene que demostrar todo el baloncesto que tiene en sus manos. Y no creo que defraude a nadie. Más que posiblemente, podremos ver en semifinales un nuevo España-Estados Unidos. Y ahí habrá que demostrar realmente quién es superior. Habrá que hacer la machada.

viernes, 13 de agosto de 2010

Que dimita ya

Estaba claro que iba a llegar. Tarde o temprano, pero iba a llegar. Y fue ayer cuando oficialmente Jaime Lissavetzky mandó al deporte español a donde no se merece. Después de seis años siendo la cara del deporte español, abandona el barco. En el mejor momento, aprovechando la ocasión para presentarse a las elecciones de la Alcaldía de Madrid.

Y es que cuando algo va bien siempre hay que tocarlo. Llevo seis años siendo muy crítico con el trabajo que está realizando Lissavetzky al mando del Consejo Superior de Deportes, pero hay que reconocer que las cosas no marchaban nada mal. Aunque Zapatero no hiciera más que prometer al deporte español algo que sabía que nunca iba a cumplir, los deportistas se sobreponían y salían adelante. Aún estamos esperando ese Ministerio de Deportes que no llegará nunca y seguiremos esperando también a que no se adjudique los éxitos de los deportistas. Y seguiremos esperando muchas cosas más, pero el feo que se le ha hecho al deporte español estos días no tiene nombre.

Soy el primero en la lista que no quiere juntar política y deporte. Y podremos contar con los dedos de una mano las veces que escribiré entradas relacionadas con la política, pero no me gusta que utilicen el deporte como plataforma. Y menos aún que lo menosprecien de esa manera. Si Jaime Lissavetzky quiere ser alcalde de Madrid me parece fantástico, pero que antes dimita como presidente del CSD, que deje de ser secretario de Estado para el Deporte y que luego haga lo que estime oportuno. Pero no que empiece a hacer campaña política allá donde vaya con el deporte por bandera.

Hace cuatro años, el secretario de Estado se llevó a toda su familia a Japón para ver el Mundial de Baloncesto (todo a costa de la Federación Española de Baloncesto, por cierto, pero ése es otro tema). Ahora, dentro de unos días comienza el Mundial de Turquía en el que España defiende el título. ¿Volverá a ir Lissavetzky o ahora está suficientemente ocupado pensando en el Ayuntamiento de Madrid? Tengo bien claro que no acudirá a todos los partidos, como sí ocurrió en Japón, y la selección española no recibirá el apoyo que merece.

El deporte es lo que es. No debe ser utilizado para ganar unas elecciones y es lo que va a hacer Jaime Lissavetzky. En el mes de diciembre se elige la sede del Mundial de Fútbol de los años 2018 y 2022, acontecimientos que podría acoger España como anfitriona. En diciembre, de momento, Lissavetzky tiene fechada su salida del CSD. Con el éxito de haber traído el Mundial a España o con la simple anécdota de que la FIFA no ha elegido a España. Pase lo que pase, Lissavetzky ganará puntos, mientras que el deporte perderá prestigio.