Al final... Tokio. La favorita se llevó los Juegos. Ni la mejor candidatura ni la mejor presentación, pero los Juegos se marcharon a Japón. ¿Por qué? Es algo que hay que plantearse seriamente; creo que la candidatura de Madrid 2020 tiene que hacer una seria reflexión sobre lo que ha ocurrido porque se puede entender la victoria de Tokio, pero no así la derrota de Madrid. Y menos de una forma tan abrumadora.
Madrid no pasó el corte. ¿Por qué? ¿Qué vota el COI? ¿Qué vió en Estambul? ¿Qué puede aportar Estambul al COI para que se haya igualado con respecto a Madrid? ¿Sabemos lo que hay que hacer para conseguir los Juegos? No sabemos nada; se trata de casi una lotería en la que ciudades como París se han cansado de jugar. Los galos se han quedado varias veces a las puertas... al igual que Madrid. Pero si la capital lo quiere volver a intentar, primero toca reflexionar.
España es el país que más competiciones deportivas internacionales ha organizado en los últimos diez años. Mundiales y Europeos de todo tipo de deportes han recorrido la Península a modo de aval para unos Juegos que no se han quedado en Madrid. ¿Por qué? ¿Se organizaron mal? ¿Salieron mal? No, pero no es algo que tenga en cuenta el COI.
¿Madrid cuenta con éxitos deportivos que le avalen? Sí. Pero tampoco es algo en lo que piense el COI... La Comisión de Evaluación vió los grandes escenarios que albergarían los Juegos, muy avanzados, fue recibida por deportistas internacionales... pero tampoco se valora. Está claro que Barcelona contó en su día con el gran apoyo de Juan Antonio Samaranch, entonces Presidente del COI. Hoy, eso no vale.
Basta ya de intentos que no van a ningún lado. España, y ya no hablo sólo de Madrid, no va a albergar más veces unos Juegos Olímpicos. Madrid tiene sentido, como decía la la presentación de la capital, pero el COI no. Madrid es la ciudad ideal para acoger unos Juegos, con una organización en un radio de 10 kilómetros, con un aeropuerto cercano,unos hoteles a un precio asequible, unos transportes difícilmente mejorables... pero tiene un problema: está en España. A nivel mundial, un país perdido de la mano de Dios, sin peso político ni económico... Es un punto en el que se debería reflexionar detenidamente. Por suerte, quedan aún más de dos años para tomar la decisión sobre una posible candidatura para 2024... aunque espero que sea no. Basta ya de sueños que sabemos que no se pueden cumplir.
Doraemon se llevó los Juegos a Tokio, pero siempre nos quedará nuestra "relaxing cup of café con leche".



