viernes, 13 de agosto de 2010

Que dimita ya

Estaba claro que iba a llegar. Tarde o temprano, pero iba a llegar. Y fue ayer cuando oficialmente Jaime Lissavetzky mandó al deporte español a donde no se merece. Después de seis años siendo la cara del deporte español, abandona el barco. En el mejor momento, aprovechando la ocasión para presentarse a las elecciones de la Alcaldía de Madrid.

Y es que cuando algo va bien siempre hay que tocarlo. Llevo seis años siendo muy crítico con el trabajo que está realizando Lissavetzky al mando del Consejo Superior de Deportes, pero hay que reconocer que las cosas no marchaban nada mal. Aunque Zapatero no hiciera más que prometer al deporte español algo que sabía que nunca iba a cumplir, los deportistas se sobreponían y salían adelante. Aún estamos esperando ese Ministerio de Deportes que no llegará nunca y seguiremos esperando también a que no se adjudique los éxitos de los deportistas. Y seguiremos esperando muchas cosas más, pero el feo que se le ha hecho al deporte español estos días no tiene nombre.

Soy el primero en la lista que no quiere juntar política y deporte. Y podremos contar con los dedos de una mano las veces que escribiré entradas relacionadas con la política, pero no me gusta que utilicen el deporte como plataforma. Y menos aún que lo menosprecien de esa manera. Si Jaime Lissavetzky quiere ser alcalde de Madrid me parece fantástico, pero que antes dimita como presidente del CSD, que deje de ser secretario de Estado para el Deporte y que luego haga lo que estime oportuno. Pero no que empiece a hacer campaña política allá donde vaya con el deporte por bandera.

Hace cuatro años, el secretario de Estado se llevó a toda su familia a Japón para ver el Mundial de Baloncesto (todo a costa de la Federación Española de Baloncesto, por cierto, pero ése es otro tema). Ahora, dentro de unos días comienza el Mundial de Turquía en el que España defiende el título. ¿Volverá a ir Lissavetzky o ahora está suficientemente ocupado pensando en el Ayuntamiento de Madrid? Tengo bien claro que no acudirá a todos los partidos, como sí ocurrió en Japón, y la selección española no recibirá el apoyo que merece.

El deporte es lo que es. No debe ser utilizado para ganar unas elecciones y es lo que va a hacer Jaime Lissavetzky. En el mes de diciembre se elige la sede del Mundial de Fútbol de los años 2018 y 2022, acontecimientos que podría acoger España como anfitriona. En diciembre, de momento, Lissavetzky tiene fechada su salida del CSD. Con el éxito de haber traído el Mundial a España o con la simple anécdota de que la FIFA no ha elegido a España. Pase lo que pase, Lissavetzky ganará puntos, mientras que el deporte perderá prestigio.

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