miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Justa sanción?

Al final fueron tres meses. Ése es el castigo por agredir a un árbitro lanzándole una botella. Algo que se tendría que sancionar con un mínimo de seis meses (que según la legislación actual es el máximo), finalmente se ha quedado en 90 días. Aunque, por lo menos, nos quedamos contentos con que sean tres meses de competición y no naturales, porque sino empezaría a disputar la próxima temporada y Dani Benítez sólo se perdería un partido.

A mí, personalmente, me da igual que el jugador del Granada se haya disculpado. Bueno, o eso dicen, porque lo único que he leído que haya dicho ha sido "la he cagado". Y sí, efectivamente, lo hizo, pero yo no entiendo esas palabras como disculpa. ¿Ha cogido el teléfono y ha llamado a Clos Gómez? Lo desconozco, pero por lo menos no ha salido publicado.

No acabo de entender, de verdad que no, lo que pasa por la cabeza de un jugador cuando, una vez terminado el partido, se acerca para protestarle al árbitro. No me vale la excusa de que son momentos muy calientes del encuentro, porque lo único que pueden conseguir es una sanción que les impida disputar la siguiente jornada. ¿Acaso creen que el colegiado va a invalidar un gol sólo porque se acerquen a quejar? Pero lo que aún entiendo menos es que se lance una botella contra un árbitro. Y menos aún, de la forma tan cobarde en la que lo hizo Dani Benítez, tirando la botella y corriendo después hacia el vestuario para evitar ser identificado... como si en un campo de fútbol hubiera pocas cámaras (sobre todo cuando juega el Real Madrid).

Dejando a un lado la sanción de Dani Benítez (escasa, vuelvo a decir), hay que analizar fríamente las impuestas a Moisés y Siqueira. El Comité de Competición les ha puesto cuatro partidos a cada uno por llamar al árbitro "ladrón" y "sinvergüenza", respectivamente. ¿Cuatro partidos? ¿En serio? No hay que ser demasiado listo para saber que sin el botellazo de Benítez esas sanción se habrían visto reducidas a un partido, pero al final, como suele ser habitual, pagan justos por pecadores.

Y no me entiendan mal, no defiendo la actuación de los jugadores del Granada, sino que me paro a analizar acciones pasadas que el mismo comité no ha sancionado. A Pepe, hace no mucho, le impusieron dos partidos por llamarle al árbitro del Villarreal - Real Madrid, Paradas Romero, "hijo de puta". ¿Merece la mitad de la sanción por un insulto mayor? No, creo que no. Pero hay más ejemplos, hace un par de años, Negredo fue expulsado por decirle al linier de un Almería - Sevilla "me cago en tu puta madre" y el mismo comité le dejó sin sanción alegando que se trataba de "una expresión y no insulto".

De verdad que no alcanzo a comprender estas diferentes formas de medir a según qué equipos, pero es algo que siempre ha estado vinculado a los comités de la RFEF, sea el que sea, y algo con lo que tendremos que seguir conviviendo porque no va a cambiar hasta que las altas instancias de la Federación digan adiós.

No hay comentarios:

Publicar un comentario