Hoy recuerdo el silencio. Madrid callada, Madrid de luto, Madrid triste. Recuerdo cada momento de aquel día, hace diez años. Cuando me levanté de la cama con las primeras noticias, cuando al salir de la ducha ya se contaban algunos muertos y cuando al llegar al colegio eran más de 20. Las noticias llegaban poco a poco y, aunque no querían decirnos demasiado, nos íbamos enterando de lo que ocurría. Las cifras crecían de diez en diez hasta que llegué a casa y se hablaban de 200.
Aquella tarde se hizo eterna. Los coches no circulaban, la gente no salía a las calles... y el silencio seguía presente. Se te ponían los pelos de punta al poner un pie en la calle. La gente lloraba al recordarlo, al acordarse de lo que había visto por televisión y, aunque no conociese a nadie de aquellos trenes, se sentían afectados. Nunca he visto, ni posiblemente veré, una ciudad tan unida por un mismo sentimiento como Madrid aquel 11 de marzo de 2004. Rabia, tristeza e impotencia. Solo quedaba el silencio y ahora, diez años después, el recuerdo de aquel silencio.
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