Se acabó lo que se daba. Ahora empieza lo fuerte, lo bonito, lo espectacular. Ya no veremos un emocionante Camerún-Dinamarca ni un Argelia-Eslovenia. Ahora, supuestamente, llega el fútbol por excelencia. Como ayer, con un gran Argentina-México y un Alemania-Inglaterra.Los alemanes se vengaron de aquel gol de un Mundial lejano. Y de qué forma. Qué golazo de Lampard que el árbitro no vio (no sé aún cómo, todavía no me lo explico), pero el caso es que los germanos se impusieron con rotundidad a una selección que necesitaba mucho más que a Fabio Capello para ganar una Copa del Mundo. Por su parte, Alemania demostró mucho en su debut con Australia, pero luego se diluyó en los posteriores, sembrando algunas dudas. Ayer las disipó claramente y se le vuelve a considerar candidata.
Como también lo es Argentina. La albiceleste está jugando muy bien al fútbo, pese a la dirección de Maradona desde los banquillos. Además, Leo Messi está realizando un gran Mundial, aunque no acaba de encontrar la portería rival. Pero mientras le acompañen sus compañeros va todo bien; Higuaín lleva ya cuatro goles en cuatro partidos y Tévez también se une a la fiesta... si por marcar marca hasta Palermo, que un día va a saltar al campo acompañado de su bastón. Y cuando no pues les echan una manita los árbitros, que tampoco viene mal.
Y para mañana entra en escena España. Esperemos que la buena, la de verdad, la que llevamos viendo durante estos últimos dos años y no la de los tres primeros partidos del Mundial. Sobre todo porque enfrente estará CR9. Y este no suele fallar cuando le necesitan.
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