Porque te lo mereces. Simplemente eso. Tus lágrimas decían todo lo que habías sufrido durante todo el campeonato. Ya te vimos llorar cuando ganaste la novena Copa de Europa con el Madrid; y lo hiciste a lo grande, con dos paradas en el último minuto, después de que César se lesionara y tuvieras que saltar al césped. Y lo hacías después de estar más de cuatro meses en el banquillo.Y ahora has vuelto a demostrar quién eres: el mejor portero del mundo. Al principio del Mundial muchos opinaban que no debías ser tú quién ocupara la portería. Que tenían que ser otros, a los que habían marcado menos goles esta temporada. Pero otros no habrían aguantado la presión de la misma forma, ni hubieran soportado las voces en contra, ni hubieran parado penaltis decisivos. O quizás sí lo hubiesen hecho, pero no con la misma humildad.
Cuando paraste el penalti decisivo ante Paraguay no te echaste flores. "El mérito es de mi compañero Pepe Reina" decías. Y puede que te dijera dónde lo podría tirar Cardozo, pero tú te tenías que acordar en ese momento y tú lo tenías que parar. El mérito es tuyo, capitán.
Y tus lágrimas tras el partido hablaban de tu humildad. Cuando marcaba el gol Iniesta tú lo veías desde tu portería y no conseguías evitar las lágrimas. Aquello que siempre habías querido estaba a tan solo tres minutos de cumplirse. Todo lo que se había comentado durante estas últimas semanas pasaba por tu cabeza y la presión se evaporaba en un momento.
Antes ya habías parado un mano a mano a Robben. Cuando toda España pensaba que iba a llegar el primer gol holandés, ahí estabas tú para tocar lo justo el balón con el pie y mandarlo a córner. La mejor parada en el mejor momento, algo sólo digno del mejor portero del mundo.
Con el pitido final, te pudo la emoción al recordar a tu familia. Aquellos que siempre te han apoyado, sobre todo en estos últimos días. Tus padres, tu hermano... y tu novia, que fue brutalmente criticada durante el Mundial y a la que no pudiste evitar besar en directo, delante de toda España.
Capitán, eres portero, el mejor, y persona, también de las mejores. Qué grande eres, Iker.
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