14 SEPTIEMBRE 2010
Genial… brutal… colosal… Nadal. Llega un momento en el que uno se queda sin adjetivos para calificar a este extraterrestre que juega al tenis. Poco a poco, está batiendo todos los récords del mundo de la raqueta y ya es uno de los siete elegidos que ha ganado los cuatro Grand Slam. ¿Les suenan los nombres de Rod Laver, Andre Agassi, Roger Federer, Roy Emerson, Donald Budge y Fred Perry? Los últimos quizás no tanto, pero sólo ellos han estado al nivel de don Rafael Nadal. Y algunos ni siquiera, porque sólo Agassi sumó un oro olímpico como tiene Nadal.
Es el mejor deportista español de todos los tiempos. Tiene sólo 24 años y me atrevo a decir algo como esto porque es un ejemplo único para el mundo. Un chaval que se ha ganado el respeto a base de esfuerzo, de trabajo, de profesionalidad y de saber estar. Es la representación por excelencia de la deportividad, un jugador que no ha roto una raqueta desde que, cuando era niño, su tío le vio destrozar una y le dijo que no lo volviese a hacer nunca porque la raqueta era lo que le daba de comer.
“Lo tiene todo para ser el mejor de la historia”. Lo dijo Djokovic nada más terminar la final del US Open frente a don Rafael. Y quizás lo sería si no tuviese a Federer en el horizonte. Pero, aún con el suizo en las pistas, Nadal ha sabido mantenerse como número 2 cuando era imposible superar a Federer y aprovechar la oportunidad cuando la ha tenido. Muchos en su lugar se habrían desinflado sabiendo que era imposible superar al suizo, pero la profesionalidad de don Rafael hizo que no se rindiera y siguiera jugando a un gran nivel.
Por eso está ahora donde está: en la historia del tenis. Cuando ganó su primer Wimbledon, Nadal miraba el pasillo de campeones del All England Tennis Club y veía muchos nombres desconocidos. “Tú puedes ser uno de esos si no sigues trabajando”, le dijo su tío. Pero ahora será difícil que la gente se olvide. Don Rafael ya está en el Olimpo del tenis mundial.
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